Una diosa llamada Fortuna se ha visto mal repartida, en este mundo arrogante y egoísta, ya que acompaña a quienes no lo merecen y se entrega en cuerpo y alma a aquellos que buscan el merito propio a través de la humillación del resto utilizando como medio la venganza y como motivo la envidia.
Y siempre me he preguntado ¿Por qué?¿Por qué dejar que los malos ganen y los buenos pierdan? Nada que ver con las películas, aquellas en las que los malos mueren, las victimas son recordadas y el héroe es aclamado; aquellas en las que el bueno, después de todo, se lleva a la chica; aquel final feliz donde los desaparecidos se reencuentran con los suyos... no hay punto de comparación con la realidad. La verdad es muy diferente, la gente que no lo merece cada vez recibe mas daño mientras el resto, aquellos que causan el dolor, se llevan todos los méritos. Pero eso no significa que haya que rendirse.
Al igual que yo, todos deberian tener algo claro: la verdad siempre sale a la luz y cada uno termina recogiendo lo que siempre. La vida es larga, y aunque tarde, todo llega, solo hay que tener paciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario