jueves, 14 de junio de 2012

Nuestra historia

Aún recuerdo como empezó todo... salí de clase cuando te vi llorando. Nada más verte te reconocí, no me lo podía creer... habías crecido, pero seguías siendo la misma, la misma niña de la que me enamoré en la infancia.

Sin entender aún porque, seguías causando en mí los mismo nervios, seguía teniendo la msima vergüenza en hablar contigo... pero yo también había crecido, así que deje la vergüenza a un lado y me acerque a ti. Te levantaste y me miraste con esos ojos, esos preciosos ojos pardos que devolvieron a mí memoria imágenes de nuestra inocencia, cuando aún eramos unos niños, pero ahora estaban mojados y llenos de lagrimas. Me abrazaste con fuerza y seguiste llorando... des de aquel instante me dí cuenta de una cosa, ya no era un niño, pero había algo que no había cambiado en mí... aún te seguía amando.

Con el paso de los meses, nuestra amistad se fue volviendo inseparable y nuestra confianza fue creciendo, y con ella, mi amor por ti. Pero tu corazón siempre perteneció a otro.
Recuerdo como me contabas entre lagrimas como pasaba de ti, como pensabas que no te quería, y lo peor de todo, pensabas que era por tu culpa, por no ser lo suficiente para él; y también como me decías entre saltos de alegría que te había dicho, que esa tarde le verías y lo mucho que le querías.

Siempre quise lo mejor para ti, siempre quería ver esa sonrisa tuya por la que merecía la pena todo esfuerzo , te sonreía y me alegraba por ti, te animaba y te daba esperanzas para no verte triste, te dí mi hombro para llorar todas las veces que necesitaste, pasábamos noches enteras hablando...

Pero todo cambió una tarde; no podía seguir aguantando verte en ese estado, así que decidí ir a hablar con él. "Como me encanta jugar con ella, llorar un poquito y tenerla comiendo de mi mano, pobre... no se da cuenta de nada"... esas fueron exactamente sus palabras, y nada más terminar, la rabia se apoderó tanto de mi que le deje la boca sangrando del puñetazo. Aquella misma tarde hablaste con él, empezaste a salir con él, y desde entonces no volviste a mirarme.

Si alguna vez lees esto espero que entiendas lo que hice, que comprendas por que no te dije nada. ¿Y sabes por qué? Porque siempre quise verte feliz... aun que sea sin mí.

martes, 12 de junio de 2012

Tiempo al tiempo...

Una diosa llamada Fortuna se ha visto mal repartida, en este mundo arrogante y egoísta, ya que acompaña a quienes no lo merecen y se entrega en cuerpo y alma a aquellos que buscan el merito propio a través de la humillación del resto utilizando como medio la venganza y como motivo la envidia.

Y siempre me he preguntado ¿Por qué?¿Por qué dejar que los malos ganen y los buenos pierdan? Nada que ver con las películas, aquellas en las que los malos mueren, las victimas son recordadas y el héroe es aclamado; aquellas en las que el bueno, después de todo, se lleva a la chica; aquel final feliz donde los desaparecidos se reencuentran con los suyos... no hay punto de comparación con la realidad. La verdad es muy diferente, la gente que no lo merece cada vez recibe mas daño mientras el resto, aquellos que causan el dolor, se llevan todos los méritos. Pero eso no significa que haya que rendirse.

Al igual que yo, todos deberian tener algo claro: la verdad siempre sale a la luz y cada uno termina recogiendo lo que siempre. La vida es larga, y aunque tarde, todo llega, solo hay que tener paciencia.